
Imagínate…
Aquel fornido árbol
y en su tronco,
tatuados nuestros nombres…
madera de líneas inmortales,
mostrando ese te amo compartido,
grabado para siempre,
testigo de la magia
cincelada con el fuego
de nuestras caricias…
Imagínate…
Tú y yo,
piel con piel,
manos entrelazadas,
deambulando enamorados,
en un atardecer radiante
que nos ilumina…
O ese mar arrullándonos
con una brisa suave,
como un murmullo, una canción,
sinfonía de amor e idilio
sellado con nuestros besos…
Imaginemos…
Una noche ardiente…
Una luna llena…
Una estrella nuestra…
En que el amor,
nos conceda al fin,
la ansiada cercanía
de los corazones…
© 2008 Ignacio Araya Dinamarca
Aquel fornido árbol
y en su tronco,
tatuados nuestros nombres…
madera de líneas inmortales,
mostrando ese te amo compartido,
grabado para siempre,
testigo de la magia
cincelada con el fuego
de nuestras caricias…
Imagínate…
Tú y yo,
piel con piel,
manos entrelazadas,
deambulando enamorados,
en un atardecer radiante
que nos ilumina…
O ese mar arrullándonos
con una brisa suave,
como un murmullo, una canción,
sinfonía de amor e idilio
sellado con nuestros besos…
Imaginemos…
Una noche ardiente…
Una luna llena…
Una estrella nuestra…
En que el amor,
nos conceda al fin,
la ansiada cercanía
de los corazones…
© 2008 Ignacio Araya Dinamarca
Noviembre 13