Radio Voces y Letras

 

 


viernes, 2 de noviembre de 2007

Mi Primer Amor...



Mi memoria no ha olvidado jamás los recuerdos de mi primer amor…

Llegaste en una tarde como aparecida de una fábula de flores, a interrumpir mis tiernos juegos infantiles, a alborotar mi corazón de niño descarriado, a despertar las llamas internas de mi volcán en crecimiento. Te miré. Tú me miraste. Y nuestras miradas se fundieron en una sola, como se juntan dos palomas en el cielo, en idílico momento. La saeta del amor hirió muy fuerte mi cascaron de frágil compostura, así como el mar en furibundo choque embiste los cantiles de su orilla…

Fue como un temblor que recorrió pausadamente mi cuerpo, como esa sensación extraña que se padece al explorar una nueva aventura de la vida. Advertí un cambio en el mundo, en mi mundo, como si al despertar de un dulce sueño, todo lo cercano transformara su apariencia. Ya no estaban los mismos colores, ni los mismos horizontes, ni los pensamientos, ni las mismas emociones; nada, nada era lo mismo. Algo cambiaba en mí existencia…

¡¡Que hermosa eras¡¡ Como no recordar tu silueta de escultura bien tallada; tus ojos, dos luceros, que ni las estrellas mostraron tal fulgor en sus mejores obras nocturnas estrenadas; tu pelo, rubio como la miel, suave como la seda, largo como las hojas de aquellos antiguos sauces coloniales; tu boca ,ay, esa boca que posó sus labios en mis labios y explotó mis más recónditos deseos, manjar divino, dulce como un jardín colmado de frutillas. Ay, ¡¡ Que hermosa eras¡¡¡…

Como olvidar esas interminables caminatas por la arena, abrazados, como ebrios de pasión desenfrenada, con aquella luna vigilante, testigo silencioso de nuestras joviales travesuras. Como olvidar esas hermosas veladas compartidas, solos los dos, a la luz de unos brillantes cirios de colores, cómplices inertes de nuestras furtivas miradas, de los ocultos placeres, de inocentes caricias. Como olvidar el fruto esplendoroso de tu cuerpo sin vestidos…

Y así como apareciste, así también marchaste. No sé hacia que horizontes tus nobles alas te llevaron, casi sin darme cuenta, como los pájaros que emigran cuando deben recorrer nuevos rincones habitables. Solo me quedó una descolorida fotografía de tu estancia, guardada en los valiosos tesoros de mi alma…

Ayer te vi pasar, después de muchos, pero muchos años... Ya no somos los mismos .El tiempo ha transformado nuestros cuerpos. Quise hablarte, tocarte, sonreírte... Mas no me conociste o simplemente me ignoraste… Hoy busqué nuevamente aquella foto atesorada en mis recuerdos, cada vez más gastada por la marca de los años. La observé por largo rato, obsesionado por la memoria de tus pasos…hipnotizado por las huellas que dejaste…

Y así prefiero recordarte…

En fin, después de todo, ya no somos los mismos…


1 comentario:

Ani dijo...

q romantico...
demasiado...
mmm
eres una especie en extincion
saludos